jueves, 10 de febrero de 2011

ENTREVISTA

Está en San Diego, en plena gira de presentación de "Otra cosa" por la costa oeste norteamericana. Pero Julieta Venegas suena cercana del otro lado del teléfono. Es su don. No parece una estrella lejana que mida el tiempo en fracciones exactas de diez minutos para hablar con la prensa. Se presta al diálogo telefónico como si hablara con viejos conocidos. Interrumpe su desayuno tardío de domingo y habla de la Fiesta de la Manzana, que la tendrá en el escenario principal este sábado, a las 22:40; del documental que filmará luego por el sur, con los mapuches, y de su nuevo disco, y lo hace con naturalidad, sin sonar forzada por la extraordinaria maquinaria de promoción.
Por sobre todas las cosas, Julieta Venegas suena alegre. Aún cuando tenga que viajar unas quince horas en avión para llegar a este lejano sur, donde hará una única presentación argentina: la de este sábado, en Roca. Y aún cuando semejante movida la deje lejos y a contramano de los Premio Grammy que se entregan en Los Ángeles el domingo y en los que su disco está nominado como Mejor Álbum Pop Latino.
"El viaje surgió hace tiempo, fuimos invitados el año pasado. Yo estoy encantada. No conocía la fiesta, pero mis mánager, que son argentinos, me contaron quiénes iban a estar y me emocionó la idea. Me han contado que es superbonito por allá, por eso estoy contenta de poder ir a conocer. Y también me han hablado del festival", dice ella sin que suene a una frase de compromiso, con esa tonada mexicanísima que tiene al hablar. Esa que le hace decir que el show será "padrísimo".
Es cierto que ya había sido invitada a la Fiesta de la Manzana. Y que un público fiel se desilusionó cuando la cantante de Tijuana no pudo participar, aquella vez. Pero este 2011 hay revancha y podrán darse el gusto. Allí, Venegas no sólo desplegará los temas de este nuevo material, que incluye el ya promocionadísimo "Bien o mal", que compuso con Ale Sergi, de Miranda!; "Debajo de mi lengua", creado junto a Adrián Dargelos de Babasónicos, y "Amores platónicos", con ese piano que recuerda tanto a Regina Spektor, sino también los temas que la hicieron conocida y querida por el público mucho antes. "Me gusta combinar canciones de "Otra cosa" con otras de discos anteriores, hacer como una mezcla que funcione en cuanto a la dinámica del show. Me gusta que la gente vaya conociendo el nuevo disco poco a poco, y también tocar temas que ya conozcan", explica por teléfono, como anticipo del show. –¿Después volvés a Estados Unidos?
–No enseguida. Me voy a quedar un tiempo por la Patagonia. Voy a participar junto a músicos españoles de la filmación de un documental en el sur de Argentina sobre los mapuches, sobre sus canciones y los paisajes de allí. Quiero conocer su música.
–¿Ya conocías esta zona?
–Hace mil años. Estuve en San Martín de los Andes cuando era más chica, de mochilera. Pero ahora hace mucho rato que no voy por allá. Casi no conozco la Patagonia. Por eso me hace tanta ilusión ir.
Pulso de artista
Julieta Venegas tiene muñeca para encontrar el pulso justo del hit radial. Sus canciones enseguida suenan conocidas; enseguida se pegan a la lengua del que las escucha.
Julieta Venegas sabe cantarle a los amores contrariados con letras que, de tan sencillas, se filtran hasta lo más hondo. Sabe decirlo claro y simple, y quizás por eso deja marcas indelebles en el cancionero pop. Y aunque muchas veces habla desde la oscuridad del desencanto, la inocencia pop lo vuelve todo más digerible, como si así fuera agradable de escuchar. ("Es tan bueno despedirnos, como habernos conocido. Es tan bueno aceptar la derrota... Pero lo que tuvimos tu y yo se acabó. Por eso brindemos hoy", canta en "Despedida", de su nuevo disco).
Julieta Venegas suena a una amiga querida, de esas a las que podemos oírle decir las peores cosas con una sonrisa ("Qué maravilla el desencanto si hace que todo se vea mejor imaginado", vuelve a cantar en "Amores platónicos").
En fin, lo agridulce, con ella sabe bien. Y así, su lema de "menos es más" se hace real, tanto en la letra como en la música.
Mujer curiosa por naturaleza, vocación y definición, Julieta Venegas no parece dormirse en los laureles de los millones de discos que lleva vendidos.
Desde que Gustavo Santaolalla produjo, en 1977, su placa "Aquí", la cantante de cejas gruesas despeinadas y acordeón en mano no paró. Su tercer disco, "Sí", la terminó de convertir en un estrella. Ganó un Grammy y tres MTV, vendió muchísimas copias y salió de gira. "Limón y sal", no hizo más que reafirmar lo que ya era incuestionable. Y el "Unplugged" del 2008 le dio todavía un giro más a la carrera de la cantante que se ganó su lugar merecido en el pop latinoamericano.
Venegas tampoco parece atada a ningún prejuicio. Se mueve del pop a los ritmos electrónicos y de ahí a la cumbia o a la música norteña, sin problemas, sin juzgar. Toca el acordeón, pero también la guitarra, el violonchelo, el piano. Se une a Dante Spinetta, y a Marisa Monte, a Diego Torres y a la Mala Rodríguez, a Vicentico. Produce junto al argentino Cachorro López. Se complementa con Coti Sorokin. Reconoce en Santaolalla a una especie de padre.
Además, Venegas se nutre de la literatura, siempre, cada vez que se sienta a componer un disco nuevo. Esta vez, Venegas buceó en las oscuridades de Alejandra Pizarnik, en Nicanor Parra y Marosa Di Giorgio. "Siempre leo mucha poesía y estoy buscando llegar a escritores que no conozco. Para este disco leí mucho de Alejandra Pizarnik. Me lo recomendó una amiga, me enganché y siento que hay un aire de ella dando vueltas en muchas canciones. Me gustó la sencillez con la que decía las cosas y poder sintetizar lo más posible un sentimiento, una emoción, poder decir las cosas que significan más, con pocas palabras".
"Otra cosa" surgió en la intimidad de su hogar mexicano, lejos de las multitudinarias salas de grabación y estudios discográficos.
"Más que nada tuve más tiempo para trabajarlo, lo compuse y lo grabé en gran parte en mi casa, en México. Después del Unplugged estoy más abierta a otras instrumentaciones. Ese trabajo me dio otra perspectiva de mi música, me dio mucha libertad de trabajo. Lo bueno de trabajar sola en tu casa y tocar todos los instrumentos es que puedes experimentar, hasta divertirte haciendo el ridículo. Total, nadie está escuchando. Yo soy más bien tímida. Y compongo mejor en la soledad, me cuesta componer cuando hay tanta gente. Una vez que tuve los temas, me fui a Buenos Aires a terminar la grabación y mezclarlo, y como me había cansado de componer sola, le pregunté a Ale (Sergi) y a Adrián (Dárgelos) si iban a estar y se dio la posibilidad de trabajar juntos. Son personas con las que tengo afinidad musical. Son lo más opuesto que hay, pero me encantan los dos. Y Cachorro López me ayudó a seleccionar los temas. Con Cachorro podemos pelearnos por una canción, pero hay un enorme cariño y necesito de su objetividad. Él no mete emocionalidad. Él sabe cuál es la canción correcta y yo qué frase no puede desaparecer de una canción", dice ella, como quien muestra la cocina de su casa. O de su disco.
–¿Cómo definirías tu relación con la Argentina?
–Siempre ha habido muy buena onda, trabajé con Gustavo Santaolalla, con Cachorro grabé tres discos en Buenos Aires y buena parte de mis músicos son argentinos. He pasado muchísimo tiempo allí y es un lugar en el que me siento como en casa.
–¿Cómo es el momento de la composición de tus canciones?
–Me gusta contar historias, más que nada me planteo una situación, real o imaginaria, y pienso cómo reaccionaría, qué diría, qué me gustaría que pasara. En cuanto a la letra, me gusta buscar la manera más sencilla de decir las cosas.
Lo cierto es que este disco llegó en un momento distinto para Julieta. No sólo por su maternidad (ver aparte), sino porque ella misma se planteó una pausa después de algunos años intensos de giras y promociones. "Mi intuición me dijo que dijo que tenía que parar un poquito. Me tomé todo el 2009 para escribir, tomar clases de portugués y yoga. Quería cambiar la visión y necesité tomarme mi tiempo. Es muy loco cuando estás en el remolino. No hay tiempo de reflexión", dijo ella a la hora de presentar "Otra cosa".
–Una cosa que sorprende de vos y es que no te encasillás en ningún tipo de música. ¿De dónde creés que te viene eso?
–Yo creo que viene de la curiosidad, para mí es importante no ponerme trabas, preguntarme qué pasa si pruebo con esto o con esto otro. Si perdiera ese elemento, esa curiosidad, no me divertiría tanto.

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